Preocupaciones de Agua en Nuevo México dentro del Cambio Climático

Escrito por Juan Reynosa, Asociado Green For All, Traducido por: Marta Donayre

Disponible en ingles. Available in English.

Hablando climatológicamente, aquí en Nuevo México las cosas han estado interesantes estos últimos años. Hemos visto un cambio de estaciones, temperaturas, y precipitación. A lo que estos cambios se vuelven progresivamente más severos, sus impactos también lo son. 

En el Sudoeste, aunque vivimos en un clima seco, la agricultura hace una gran parte de nuestras vidas y nuestra cultura. Hemos aprendido, de las generaciones pasadas y a través de prácticas indígenas, como trabajar la tierra y preservar el agua de la mejor manera posible. A través del uso de los sistemas de acequia, un canal de agua operado por la comunidad, y usando prácticas de ahorrar semillas, pequeños agricultores han podido adaptarse al cambio en el clima. Sin embargo, los impactos aún son vistos en uno de nuestros productos nuevomexicanos clave, el chile verde, que enfrenta una temporada corta como resultado de las temperaturas más calientes que hemos tenido.

Parece que siempre tenemos sequias en Nuevo México, y la más reciente es dicha estar en su tercer año y “rompiendo récords”. Y con cada año, el mismo tipo de discusión sobre la sequía surge; nuestras preocupaciones sobre el agua nunca acaban.

Nuestros aliados indígenas tienen sus propias preocupaciones con el agua. “¡El agua es vida!” ha sido el slogan usado por los miembros de las tribus Navajo y Hopi mientras ellos luchan contra las plantas eléctricas movidas a carbono ubicadas en reservaciones, mientras defienden los atentados insaciables de los políticos de robarles sus derechos de agua.

Las plantas de carbono usan cantidades locas de agua para producir electricidad para lugares muy lejanos de donde están ubicadas. El agua también es usada para transportar el lodo de carbono después de ser minado. La industria carbonera no solo causa el cambio climático y destruyen todo en su paso, a través de la contaminación del aire y del agua, y la extracción del carbono; pero también les quita bastante agua a estos indígenas, que viven de la tierra, y la necesitan para su ganado, sembríos, plantas y árboles nativos, y cultura.

Al respecto del carbono, el desperdicio del agua es disminuido por el tema de la polución. Sin embargo, yo argumentaría que el gran uso de agua por la industria carbonera es tan dañino localmente como la polución que esta causa.

Y la lista sigue. Aquí, con el aumento de la práctica del fracking para producir petróleo, hay un debate sobre como la comunidad agricultora y ranchera en el área del Sur de Nuevo México comenzará a competir con la industria petrolera y de gas sobre el uso de los acuíferos, como ya ha comenzado en nuestro estado vecino de Texas.

Es una batalla de agua continua y, esencialmente, una de sobrevivencia. Pero aquí en Nuevo México, estamos acostumbrados a esta lucha, y es la determinación de nuestra gente que nos ha llevado adelante durante nuestros desafíos anteriores. Así que encararemos el cambio climático y los desafíos de agua que este conlleva. Por lo que se, nuestra gente encarará todos estos desafíos de frente, y luchará para preservar el estilo que vida que valoramos tanto.

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