Diana Terán: Yo SOY la economía verde

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Disponible en ingles. Available in English.

Escrito por Kaori Tsukada, Traducido por Marta Donayre

El hijo de Diana tenía cuatro años cuando comenzó a tener fuertes migrañas, eczema, y mala salud. Durante cinco años los doctores batallaron para diagnosticar y tratar su condición, y descubrieron que era debida a una sensibilidad extrema a preservativos y aditivos en su comida.

Diana y su familia eliminaron inmediatamente los alimentos procesados de sus dietas, y cambiaron a alimentos naturales e integrales. Ellos vieron cambios visibles en la salud de su hijo. La única cosa que le molestaba a la familia sobre su dieta era la falta de tortillas, su comida tradicional. No siendo una que se deje limitar, Diana pasó seis meses desarrollando la tortilla de trigo integral perfecta, con aceite de oliva y ese sabor casero que antojaban. Ella comenzó a traer las tortillas con sus almuerzos al trabajo, y a comidas en grupo. Eventualmente, sus amigos comenzaron a pedirle que trajera las tortillas a sus reuniones.

Entonces, su esposo perdió su empleo y las dificultades económicas comenzaron. Justo a lo que encaraban la ejecución de su hipoteca, una de sus amigas le sugirió que haga tortillas, no solo para su familia y amigos, sino para todos en la comunidad. Trabajando con el Community Food Bank of Southern Arizona, Diana y su esposo pusieron su primer producto comercial de tortillas de trigo integral en un puesto en su mercado de agricultores en junio de 2010.

De ahí, las cosas siguieron adelante. Ahora, La Tauna Tortillas emplea a seis, incluyéndola a ella y a su marido. Ella vende 300 paquetes de 12 tortillas al día. La demanda para sus tortillas está creciendo tan rápidamente que, para mantenerse al día, ellos tendrán que invertir en un horno más ancho y una prensa de masa. Su hijo, ahora con 15 años, es listo, saludable, y uno de los mejores alumnos en su clase de matemáticas.

Diana nunca se imaginó trabajando en la industria alimenticia antes de enterarse que los alimentos malos son tan prevalentes. La emprendedora, nacida en Tucson, creció en una comunidad agraria en México, donde toda la comida era natural e integral porque no había otra manera de comer. Cuando regresó a Tucson para ir a la universidad, toda la comida a su alrededor era tan fácil y tan rápida que se acostumbró a comer eso. A lo que su concientización de nuestras selecciones alimenticias y alimentos saludables creció, sus prioridades han cambiado a escoger productos saludables y a ayudar a otros a que hagan lo mismo.

Y eso es lo que a Diana más le gusta de su trabajo: es una oportunidad para educar a sus clientes y a miembros de la comunidad sobre la importancia de comer saludablemente sin tener que sacrificar el sabor. Para los clientes que vienen a comprar sus tortillas de harina blanca, ella les ofrece un pequeño burrito en tortilla de trigo integral y frijoles veganos. Ella ha visto que esto casi siempre los convierte hacia las tortillas de trigo integral.

Diana está trabajando en otras iniciativas. Ella está en conversas con la junta de educación local para servir alimentos más saludables en los almuerzos escolares. Ella ve que los niños están cansados de la susodicha “comida de niños”, como nuggets de pollo, y ella sabe que hay opciones más saludables. Diana también está tratando de usar productos locales. Ella está trabajando con la hacienda San Xavier Cooperative Farm, manejada por un grupo de los indígenas O’odham, para usar su maíz orgánico no transgénico en sus tortillas. Ella espera que ellos puedan cultivar una cosecha lo suficientemente grande para mantener a su empresa abastecida durante todo el año.

Diana es apasionada por su trabajo y la salud de su comunidad. Como con toda pequeña empresa, ella tiene dificultades en obtener los préstamos que necesita para comprar el equipo necesario para expandir su negocio. En este momento, la capacidad de las máquinas es lo que más la limita. Su prensa de masa solo puede prensar una tortilla a la vez. Su separador de masa solo puede dividir una gran bola de masa a la vez.

Los bancos tienen miedo de hacer este tipo de préstamos pequeños. Encima de eso, a Diana y a su familia siempre se les considera no dignos de préstamos, un legado de las dificultades financieras durante el desempleo de su marido. Ella está comenzando a explorar crowdfunding, o financiamiento colectivo, y otras fuentes que tienen una base comunitaria más grande para financiar el equipamiento que necesita. Su meta es de mantenerse en el tipo de empresa que toca cada producto a mano para que las personas que coman sus tortillas sepan que no fueron volteadas por máquinas, pero con amor por personas de verdad. Usted puede ordenarlas en línea en La Tauna Tortillas.

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